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Palermo 2018: el secreto mejor guardado para sacar un Gran Campeón

Palermo 2018: el secreto mejor guardado para sacar un Gran Campeón

Los criadores y cabañeros no quitan los ojos de sus animales. Un cuidador cepilla el pelo de un toro y otro recarga un bebedero en las filas del pabellón amarillo de la Exposición Rural . Junto a un fardo, José Chillado Biaus intenta responder a la pregunta : cómo se hace para sacar un gran campeón. El gerente general de la cabaña TerraGarba, expositor de Hereford y Angus, se toca la cabeza y sonríe.

"Ojalá supiera cómo se prepara un gran campeón: creo que hay un montón de factores que influyen. Por ejemplo, en Hereford uno elige una buena madre con buenas aptitudes fenotípicas, que tenga una buena conformación en sus patas, en sus ubres, buena pigmentación de pelo y buen tamaño. De acuerdo a esa madre se busca un toro que tenga unas características bien masculinas, con buena pigmentación de ojos y precocidad en su desarrollo", explicó Chillado Biaus.

TerraGarba posee uno de los rodeos más grandes registrados por la Asociación Argentina de Hereford, unas 7000 vacas madres puras. La empresa agropecuaria, que también cría caballos criollos, cuenta con campos en la provincia de Buenos Aires, propios y arrendados, con un total de hacienda vacuna de unas 23.000 cabezas.

 

José Chillado Biaus, gerente general de la cabaña TerraGarba
José Chillado Biaus, gerente general de la cabaña TerraGarba Fuente: LA NACION

"Si ese hijo que vos lograste es lindo fenotípicamente y toda la información que se mide a través de los DEPs y de los genomas es buena, estás frente a un animal que a futuro va a ser bueno. Se lo empieza a recriar con un poco más de privilegio que el resto y vas viendo cómo evoluciona. Uno no se tiene que olvidar que el objetivo final de obtener un gran campeón es producir carne en el menor tiempo posible, de buena calidad y muchos kilos por animal", dijo el criador, de 52 años y 26 trabajando en TerraGarba.

Además, explicó que a veces se lleva al animal a otras exposiciones para "medirlo", previo a presentarlo en la Exposición Rural de Palermo y ver las opiniones de otros jurados. "Si tu toro no sale Gran Campeón no quiere decir que no sirva, porque cada jurado tiene su gusto. Nosotros hemos tenido la suerte de sacar grandes campeones y reservados grandes campeones y es una satisfacción muy linda", agregó el criador.

Ayer TerraGarba logró el primero y el segundo premio de una exposición de novillos de todas las razas. Además, la firma fue premiada por el mejor novillo Hereford de la exposición. Sobre la actividad, Chillado Biaus reflexionó: "Es una apuesta en el aire: si te equivocás con el animal, no vas a ver nunca la inversión de tiempo y dinero que realizaste. Es muy arriesgado. Tenés nueve meses de gestación de esa madre, después seis meses más hasta el destete y recién ahí empezamos a ver si tiene futuro o va a ser un novillo. Tenemos las mejores expectativas para esta exposición pero hay muchos y muy buenos animales en otras cabañas, por eso hay que estar tranquilo sabiendo que uno trae el mejor animal".

Mauricio Groppo es director del programa genético de la cabaña La Sultana, ubicada en Morrison, cerca de Bell Ville, Córdoba, que se destaca por la producción de la genética Brangus (además de criar Angus). "En la crianza hay mucha dedicación y pasión, fundamentalmente de todo el equipo de gente, desde el que elige el animal hasta el último de los colaboradores que le da de comer todos los días, que lo amansa, que lo baña, que lo atiende. Es una dedicación diaria, con paciencia eterna. Sin calidad de gente eso no lo hacés; no sacás un campeón si no tenés buen personal", dijo Groppo, de 45 años, que definió a La Sultana como una empresa familiar. Hace 30 años que viene a La Rural. Era apenas un adolescente cuando su padre le dijo: "Este año vas vos".

El criador destacó a la etapa de amansamiento como una de las más importantes, donde el personal que realiza esta tarea debe también tener un carácter especial, con mucha "serenidad".

 

Mauricio Groppo, de cabaña La Sultana
Mauricio Groppo, de cabaña La Sultana Fuente: LA NACION

"Cuando ves un animal que tiene chances ahí empieza la carrera. La virtud más importante que tiene que tener la persona que los elige es la rapidez: una vez que nacieron lo tenés que ver rápido porque cada día que pasa es uno más que perdés para preparar a ese animal. A partir de ahí hay una larga carrera donde se realizan inversiones, de dinero y de paciencia, y también hay riesgos por los tiempos que lleva esta actividad. Si lo mirás desde el punto de vista empresario la contra que tiene la ganadería es que los ciclos y el retorno económico son muy largos: duran entre tres y cuatro años mínimo", afirmó.

Un "toquecito de suerte"

A lo largo de las ediciones de la exposición, la cabaña Tres Marías, ubicada en Benito Juárez, sacó en Palermo 23 grandes campeones entre machos y hembras. El año pasado, Don Emilio, obtuvo el premio de Gran Campeón Macho. La relación de la cabaña con la raza Angus se remonta a 60 años de historia.

Juan Horario "Johnny" Gutiérrez es director de Tres Marías. "Para pensar un gran campeón hay que retrotraerse tres o cuatro años y evaluar qué nos va a dar ese servicio", afirmó. El cabañero explicó que la expectativa de los criadores comienza con el parto, primero en que el animal nazca y segundo en "que nazca bien". Cuando el ternero tiene dos meses comienzan a elegir a los mejores porque, según explicó, la competencia es tan alta que hay que empezar lo más temprano posible.

 

 
El año pasado, Don Emilio, de la cabaña Tres Marías, obtuvo el premio de Gran Campeón Macho
El año pasado, Don Emilio, de la cabaña Tres Marías, obtuvo el premio de Gran Campeón Macho

"Nos metemos en un corral con 50 animales y elegimos cuatro, cinco o diez. Lo hacemos con mi hermano, Francisco Gutiérrez, y con mi padre. Generalmente nos ponemos de acuerdo bastante fácil porque tuvimos al mismo profesor que es mi padre, Horacio Francisco Gutiérrez", dijo Johnny. Luego de la elección hay un seguimiento del animal: amansamiento, cuidado y alimentación, en este caso a cargo de Sergio Molina, cabañero principal, quien trabaja en Tres Marías desde hace treinta años.

Pero Gutiérrez aclaró: "Además de todo este proceso necesitás una pizca de suerte: que el animal el día de la jura camine bien y que se sienta bien. Por ahí está dolorido y no se puede mostrar. A lo largo de este proceso podés hacer muchas cosas bien pero sobre el final dependés del animal, del jurado y de un toquecito de suerte", afirmó el criador.

(FUENTE: La Nación Campo)