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La cría goza y el engorde sufre: la cadena de la carne camina por la cuerda floja

La cría goza y el engorde sufre: la cadena de la carne camina por la cuerda floja

Mientras que la rentabilidad de la cría es la más elevada desde el 2012, los feedloteros pierden hasta 50 pesos por kilo producido.

El precio del maíz disponible en Rosario rondó en las últimas semanas los 200 dólares por tonelada, un valor que no alcanzaba desde julio de 2016. Suena como una buena noticia para el campo, que viene de una buena cosecha y que ya está en plena siembra del cereal con la ilusión de redondear otra gran campaña. Pero los que están bastante preocupados son los productores de carne, especialmente los feedloteros, que tienen al choclo como costo principal.

El analista ganadero Ignacio Iriarte destaca que el maíz, a moneda constante, cotiza 75 por ciento por encima de las cotizaciones para esta época de los últimos 10 años, y que esto ya está teniendo como consecuencia un vaciamiento rápido y anticipado de los corrales de engorde.

“Si se sigue sosteniendo esta relación de 7,4/1 del precio del kilo de novillo gordo en Liniers con el precio del maíz es casi imposible pronosticar que se va a producir más carne en la Argentina, la relación hoy es una de las peores de la historia”, dijo el analista en diálogo con Clarín Rural. Para tener un punto de comparación vale destacar que hace cinco años la relación novillo-maíz era 20/1, y que el promedio de los últimos cinco años es 10,7/1. “Con el precio actual de los granos, su participación en la terminación de los novillos se redujo al mínimo posible”, remarca Iriarte.

Por su parte, el productor ganadero Ricardo Freire agrega que “con el costo que tiene el maíz, que es el que define los precios de cualquier suplementación en los corrales, en la fase de terminación se pierden entre 40 y 50 pesos por kilo producido”. “Un disparate de plata, es imposible de hacer”, asegura.

Mientras tanto, la gran paradoja del momento está en los precios sostenidos que muestra la hacienda de invernada. Como explica Freire, “los terneros tuvieron un distanciamiento como pocas veces se ha visto con respecto al novillo gordo, que es el que regula toda la cadena”. “Históricamente, vendiendo un novillo de 420 kilos se podía comprar dos terneros, y ahora apenas se llega a un ternero y medio”, ilustra el empresario con base en Mercedes, Corrientes. Luego explica que con la venta de un ternero se repone el capital y con el otro se solventaban los costos de alimentación, sanidad, el personal, los impuestos, la ganancia e inversiones futuras. “Hoy la ecuación no funciona, o por el valor del ternero o por el valor del novillo, alguna de las dos puntas tiene que corregirse”, remarca.

Una de las razones por las que la demanda de vacas y terneros se mantuvo alta todo el año es que desde siempre son reserva de valor para quienes no quieren tener pesos en la mano, y las restricciones a la compra de dólares acentuaron ese fenómeno. Y a esta altura del año, la oferta de terneros ya suele ser muy acotada, elevando el piso de precios.

La rentabilidad de la cría es la más elevada desde el 2012. La pregunta es, hasta cuándo”, dice Iriarte, y aclara que la foto no alcanza para hacer un análisis certero ya que la mayoría de los criadores se desprendió de sus terneros hace rato. Según el analista habrá que esperar a la próxima zafra, cuando vuelva la oferta, para ver una baja relativa de los precios en ese segmento. “Por otro lado, muchos compradores se retirarán porque con la ecuación actual es muy difícil sacarle plata al engorde de un animal”, remarca.

Con él coincide el productor Bernardo Mignaqui, quien hace invernada pastoril y terminación a corral en el oeste bonaerense. “El ternero este año se convirtió en un resguardo de valor, la gente los compró para no quedarse en pesos, pero no creo que el ternero pueda seguir disparándose de esta manera, cuando empiece la zafra seguramente habrá una relación compra-venta un poco más razonable”, dice.

Según Iriarte, si una vez que llegue la nueva zafra hubieran mermas del cinco por ciento en el precio real de los terneros, los márgenes para la cría seguirían siendo muy interesantes.

Mignaqui, por su parte, agrega que es de esperar también una corrección por el lado del precio del gordo. “De alguna manera tendrá que subir la hacienda para cubrir la ecuación. Supongo que a partir de enero va a caer la oferta de carne porque durante la primavera los corrales no han estado reponiendo ya que con este costo del maíz no hay manera. Ese faltante que habrá en el verano va a hacer que los precios se corrijan al alza”, afirma.

Otro puntal para los precios de la hacienda es la exportación. El último informe de la consultora Globaltecnos destaca que se produjo una fuerte caída en el precio pagado por la Unión Europea, pasando de 10 a 8,8 dólares por kilogramo y que no hay expectativas de suba. “Las buenas noticias vienen por Israel, Estados Unidos y China. Israel, por la inminente llegada de rabinos y una fuerte expectativa por parte de la embajada de incrementar los envíos. Estados Unidos reabre la cuota sin arancel en enero, por lo que en el corto plazo puede influir positivamente en el precio, y China, presenta una demanda sostenida, que se refleja en los incrementos de precios de las categorías vaca y toro”, detalla el informe.

En ese renglón, Iriarte destaca que la cría cuenta con un negocio paralelo que también está en un buen momento: la venta de vacas para manufactura. “Es un refugo del criador que se ha valorizado mucho en los últimos dos años, muy por encima de la inflación, por la demanda de China”, explica.

Lo cierto es que tarde o temprano las cuentas de unos y otros se tendrán que acomodar. Con la mirada un poco más lejos en el horizonte, la principal señal de alarma la da la sequía que afecta a gran parte del país. “Me da la impresión de que va a ser difícil preñar en esta primavera vacas con ternero al pie por un tema de oferta forrajera”, advierte Freire. El impacto se sentirá recién en la zafra de 2022, cuando puede llegar a haber una nueva caída en la producción de terneros. Entonces reflota la sentencia de Iriarte: resulta difícil, hoy, pensar que crecerá la producción de carne en la Argentina.

 

Fuente:clarin.com